Hablemos de la redundancia

Hablemos de la redundancia

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Hablemos de la redundancia.

Seguimos en average.es con nuestra sección “Hablemos mejor”  y compartimos con vosotros, consejos para hacer mejor uso de nuestro idioma. Hoy hablemos de la redundancia…

Habrás oído en muchas ocasiones: “… y valga la redundancia”. En la mayoría de los casos, no vale nada. No sé por qué se empeñan en solicitar la validación para su disparate. En lugar de eso, debieran decir: “Perdonen la redundancia”.

Se oyen con frecuencia, expresiones como estas: “Recomenzó de nuevo”, “recalentó otra vez”, “volvió a retornar”. Debemos tener presente que si delante de una forma verbal aparece el prefijo re, sobran las expresiones del tipo de: “otra vez”, “de nuevo”, “nuevamente”. ¿Recomenzamos algo? Pues no hay por qué agregar “de nuevo”, a no ser que sea esa la tercera ocasión en que se empieza.

Déjame contarte algo: Hace pocos días, mandé una carta a una persona que admiro de veras. Cuando la releí en “Elementos enviados”, ya sin posibilidad de corregirla, por poco caigo muerta de la vergüenza. Imagínate, había escrito: “… aprovecha la oportunidad, para sacar provecho…”

redundancia-publicidad¿Sabes por qué suceden estas cosas? “Es elemental, Watson”, como repetía aquel conocido personaje de la literatura policíaca. Por no revisar con cuidado. Si esto ocurre durante una conversación, pasa inadvertido quizás. Recordemos que alguien dijo –no con demasiada razón-: “Hablar es dejar correr…”

El error que cometí se llama redundancia. (Repetición o empleo excesivo de una palabra o concepto). Pude haber escrito: “…utiliza (o usa) esa oportunidad para sacar provecho…”, “…aprovecha para sacar una ganancia…”, “…aprovecha esa oportunidad para ganar algo…” o simplemente: “…aprovecha esa oportunidad…”. Bueno, ¿para qué llorar sobre leche derramada, como reza el conocido refrán inglés? Aunque, entre nosotros, fue cosa de gemir cien años; el disparate era de cinco estrellas.

redundancia-ejemploCreo no exagerar al decir que cada día oigo la expresión: “más mayor”. Pero he de reconocer que aunque a mí me suene muy fea, esta combinación solo es incorrecta si el comparativo “mayor” se expresa con el significado de que una cosa excede a otra en tamaño, calidad o intensidad, o de que una persona es de mayor edad que otra: “Compra ese librero, es más mayor que aquel”, “Mi abuelo es más mayor que el tuyo”.

Decir: “El protagonista principal” es un error. Claro está, si es protagonista, es el personaje principal de una obra literaria, de una película, incluso, por extensión, el protagonista de un suceso es quien desarrolla la parte principal. Eso me hace pensar en la gente que asegura “desayunar dos veces”. Nadie puede hacerlo, porque desayuno significa: alimento que se toma antes que ningún otro. El segundo no es “desayuno”; ya no estabas en ayunas. Por cierto, desayunarse es, en sentido figurado, enterarse de una noticia.

Un periodista amigo me llamó para conversar acerca de algunos errores que ha escuchado o leído por ahí: “Una constelación de estrellas …”. Constelación es conjunto de estrellas que mediante trazos imaginarios sobre la aparente superficie celeste, forman un dibujo que evoca determinada figura (un animal, un personaje mitológico, etc.). Por supuesto que constituye como vemos, una redundancia; pero pienso que si hubieran dicho: “una constelación de músicos, o de artistas o de cantantes” no hubiera estado mal, ya que en sentido figurado, se usa como conjunto, reunión armoniosa. Ahora, eso de “constelación de estrellas”, sería – dice, con razón, este amigo – como arenal, de arena.

Al mismo tiempo; pero no: “a la misma vez”, resulta una redundancia. También hay una redundancia en la frase: “logros obtenidos”. ¿Son logros?, se han obtenido. Y otro ejemplo: “Hallaron un excedente de más”. Excedente es lo que sobra, lo que está de más. Con decir: Hallaron un excedente, hubiera bastado.

redundancia-fotocopiasAlguien critica por redundante la expresión: “témpano de hielo”. Ya está lexicalizada, por tanto no es una redundancia. Nos llega del griego a través del latín “témpanum”. Tiene otras acepciones, pero la que nos interesa registra: pedazo de cosa dura extendida o plana, de hielo o de tierra unida. Así que de no haber sido tomada como frase hecha, “sus manos son dos témpanos” no querría decir necesariamente que están frías. Ahora que hablo de hielo, déjame recordarte que iceberg, ya castellanizada, (del inglés, desde el danés) es gran masa de hielo flotante que sobresale de la superficie del mar. El plural es icebergs. Aquí pronunciamos “izebérg”. En América se dice: “áisberg”, igual que hacen los angloparlantes.

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